domingo, 28 de junio de 2009

“A cocachos aprendí” (educación estatal y Tercer Mundo en el Perú del 2009)


Por Miguel Ángel Vidal Castillo.

Nuestro país sigue perteneciendo al denominado Tercer Mundo por varias razones: altos índices de pobreza, desorden institucional, informalidad, violencia en todas sus graduaciones (del estado, de la delincuencia, del narcotráfico, del terrorismo senderista) y por el poco afán de sus ciudadanos por cimentar las bases de la democracia. Sin embargo, a mi entender, la clave para solucionar todos estos flagelos sigue estando en la inversión, por parte del Estado, en el sistema educativo.

“¿Qué tiene de malo la educación en el Perú?” la pregunta viene a resultar hasta retórica. Más del 80 % del estudiantado peruano esta en un colegio del Estado y éste último, seamos sinceros, no tiene ningún afán de proveerlos de profesores a la altura del reto que impone la actualidad globalizada. Por su parte, los profesores sub calificados se agremian en argollas politizadas que defienden derechos pero rehuyen cumplir sus más elevados deberes (actualizar conocimientos, buscar diplomados especializados, investigar, etc.). Para ellos primero esta su puesto en los predios del Estado y luego sus alumnos. Es triste decirlo, pero la educación estatal se esta llenado de malos profesores de los cuales no puede deshacerse por estar enquistados en gremios comunistas y apañados en malentendidas carreras magisteriales.

En ese campo de batalla, en el que se enfrentan la indiferencia del estado y la ignorancia de los profesores, al medio esta el estudiantado peruano. Toda esa niñez y juventud pagara el crimen de no haber tenido maestros a la altura de los tiempos. La propia desnutrición intelectual de profesores, aunada a la desnutrición física del estudiantado, solo puede formar siervos, gente sin espíritu y sin aspiraciones.

Sonaré categórico pero aquí hay dos grandes culpables para la caída libre en la educación: el Estado y los maestros. Ambos, en su informalidad y mediocridad han olvidado que deben formar ciudadanos. El primero no invierte en el gran negocio que es la educación, los segundos no salen del rollo que sostiene de que solo hay que formar universitarios al mismo tiempo de que todos ellos se hunden en el subdesarrollo moral e intelectual

“La educación es la preparación para una vida completa” decía Spencer, pero ese reto es demasiado para nuestros maestros en una sociedad en la que solo buscan sobrevivir ellos mismos. Y cuando alguien solo quiere sobrevivir olvida la pasión y le da igual si el material humano a su cargo aprende realmente a vivir en ciudadanía. Eso es muy grave. El superviviente se aferra a la balsa y no busca más allá de eso. Las redes gremiales de docentes se protegen entre ellos y evitan que la corrupción e ignorancia salgan de sus círculos ¿Quién paga esa factura? El estudiantado.

Entonces la gran consecuencia será que este país seguirá en ese estrato que los poderosos llaman “Tercer Mundo” al mismo tiempo que nuestras escuelas seguirán botando a la calle gente sin conocimientos útiles y, lo más grave, sin la facultad de ser ciudadanos. Así, los gobiernos opresores saldrán ganando pues tendrán un rebaño de ovejas a quienes mandar y no a hombres y mujeres que puedan sacarnos del pozo de la barbarie en el cual nos hundimos a cada hora que pasa.


lunes, 15 de junio de 2009

Cuando los tibios van marchando (sobre la marcha del jueves 11 de junio)


Por: Eduardo Torres Arancivia

A veces le puede pasar a uno que optar por el silencio reflexivo en soledad – duro e introspectivo- tiene más fuerza que participar en una atolondrada marcha por el centro de la capital acompañando a gente de carácter tibio que no hizo lo que debía cuando podía. Esa clase de gente, bullanguera y mete candela, suelen ser los que al momento del combate se cruzan de brazos y voltean el rostro.

El jueves pasado, sindicalistas, comunistas, nacionalistas, artistas y estudiantes universitarios (caviares y radicales) salieron a las calles a protestar sobre hechos ya consumados. A mi entender, ellos no expresaban la política del que siente simpatía por la causa de un con-nacional. Fue peor: todos ellos, ignominiosamente, enarbolaron la bandera patética del figuretismo, ese que invita a “subirse al coche” en el último minuto. Tales marchas no son sino el accionar del que estuvo con los ojos vendados y ahora quiere ver y del que viendo quiere sacar algún provecho para, luego, apoderarse de una cuota de poder. ¿Quiénes estuvieron ahí? Pues analicemos el cortejo:

Los inofensivos estudiantes de la PUCP, en su mayoría caviares, que ahora deben estarle contando a sus amigos, entre frías chelas y piqueos, sobre esta gran aventura revolucionaria enfrentando a los gases lacrimógenos.

Los pseudos artistas cuyo oficio languidece desde hace mucho en Canal 6 y que, cual saltimbanquis, solo sirvieron de amena comparsa.

Los comunistas que callaron en la anterior dictadura y que solo creen en la lucha armada cuando la democracia burguesa se los permite.

Los fósiles de la politiquería criolla, esos que aún no entienden que su hora terminó.

Los universitarios sanmarquinos, más radicales, pero que no pudieron impedir la construcción de una autopista en sus predios.

Los sindicalistas que se escondieron durante el fujimorismo.

Los congresistas que aun no saben que la verdadera lucha se hace en el Hemiciclo del Congreso, que para eso les pagamos.

Tan ilustre cortejo se unió contra el gobierno (algunos ni sabían por qué), todos los presentes querían la paz y se solidarizaron con los indígenas de la selva (¿sabrán definir lo que es ser un “indígena”?). Todos querían cambiar al Perú, pero no entendieron que lo único que revolucionaron fue el tráfico de la capital. ¡Patéticos! Todos los que ahí estuvieron no tienen plan, ni ideología consecuente, ni saben lo que quieren. Mientras tanto el Sur Andino arde, la Selva continúa desconocida, 200 personas han muerto de frío, la tuberculosis sigue vigente, en los hospitales se hace cirugía con material reciclado y el terrorismo senderista nos vuelve a mostrar su cara. La oscuridad esta por llegar de nuevo y ustedes solo marchan pues la tibieza de sus espíritus no les da para más.



viernes, 12 de junio de 2009

Adiós claustrofobia!

Claustrofobia estudiantil.
El blog de la promo XIX del Colegio “André Malraux” (Lima-Perú)

¿Quién no ha sentido una sensación de claustrofobia mientras está en un salón de clase? Pasamos muchas horas en el colegio conociendo los secretos de las ciencias, las artes y las letras pero a veces podemos llegar a sentir que estamos en otro mundo, desconectados de nuestra realidad. Hoy el Perú está, de nuevo, en momentos difíciles y sentimos la necesidad de expresar nuestras ideas sobre lo que estamos viviendo. Por ello a través de este blog buscamos acabar con esa sensación de claustrofobia, queremos salir de las aulas, hablar con el otro, y –sobre todo- discutir. Es el momento de la indignación, pues sólo quien se indigna puede cambiar su entorno, criticar lo que está mal y plantear nuevas posibilidades. Quien no tiene la alternativa ni el empeño de destruir lo que esta podrido en su sociedad seguirá siendo un niño, políticamente hablando ¿quieres seguir siendo un niño ingenuo? Pues lo dudo, así que anímate a plantear tus ideas que aquí serán bien recibidas pero, principalmente, debatidas.